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El Misántropo
Esta revista surge de una carencia: la necesidad de expresar lo que permanentemente queda silenciado. Lo mejor de nuestras vidas queda en el silencio.
Las redes sociales no muestran lo que pensamos. Muestran lo que queremos parecer — una imagen seleccionada, generalmente positiva, de nuestras vidas. Hay un problema con esto: lo mejor de nuestro pensamiento, lo que surge de la negatividad, de la crítica, no tiene lugar ahí. De ahí surge el misántropo.
Misántropo, por definición, es quien odia a la humanidad. Y de ahí la crítica: uno no critica lo que encuentra perfecto. Uno critica porque algo genera rechazo, incomodidad, malestar. Hay odio, sí — odio por ciertas formas de lo humano.
Por otro lado, está la necesidad del pseudónimo, que cumple una doble función: proteger al autor y, al mismo tiempo, liberarlo del peso — o del precio — de su propio nombre.